Por los octavos de final del Torneo Apertura, el Canalla venció por 3-1 al Rojo en el Gigante luego de comenzar perdiendo con gol de Gabriel Ávalos, Ángel Di María lo igualó y con el aporte de los pibes del club Giovanni Cantizano y Elías Verón pudieron dar vuelta el resultado. Ahora, toca Racing nuevamente en casa.
En una tarde cargada de tensión y mística futbolera, el Gigante de Arroyito fue testigo de una de esas remontadas que quedan grabadas en la memoria de Rosario. El «Canalla» no solo venció 3-1 a Independiente, sino que selló su pasaporte a los cuartos de final del Torneo Apertura con el peso de su jerarquía y la frescura de su cantera. Comenzó abajo en marcador, lo igualó y lo dio vuelta con autoridad.
El inicio demostró a un Central acelerado con ganas de convertir primero, tuvo situaciones con Enzo Copetti, que tuvo un mano a mano inmejorable ante Rey y no pudo concretar, también Di María con una volea que se fue desviada, pero ambos eran los jugadores más peligrosos. Luego de la primera media hora, se le hizo cuesta arriba para los dirigidos por Jorge Almirón durante un lapso. El negocio parecía andar por las bandas, de un lado protegido por Sández y atacado por el chileno Gutierrez. Del otro, Coronel vs. Abaldo. Ambos atacantes tuvieron sus oportunidades, una se fue cerca y la otra la atajó Ledesma.
El Rojo de Avellaneda pegó primero a los 35 minutos a través de Gabriel Ávalos tras un buscapie de Gutiérrez, que silenció momentáneamente a la multitud tras aprovechar un error en la salida local. Parecía que el fantasma de la eliminación sobrevolaba Rosario, pero el destino tenía otros planes.
Cuando el primer tiempo agonizaba, apareció el ídolo. Ángel Di María, con la frialdad de los que han conquistado el mundo, inventó un golazo a los 46 minutos para poner el 1-1. El estallido del estadio fue un combustible que cambió el aire del partido; Central se fue al descanso con la sensación de que la historia le pertenecía.
En el complemento, Almirón movió el banco y la apuesta por los juveniles dio sus frutos. El ingreso de Giovanni Cantizano revolucionó el ataque. Fue precisamente el chico de las inferiores quien, a los 38 minutos del segundo tiempo, culminó una jugada colectiva brillante entre Di María y Coronel para desatar la locura y poner el 2-1.
Con un Independiente volcado al ataque y desprotegido, Central liquidó el pleito en el descuento. Elías Verón, otra de las promesas auriazules, sentenció el 3-1 definitivo a los 46 minutos. El silbatazo final desató un festejo ensordecedor: Rosario Central está entre los ocho mejores y ahora espera por Racing en una llave que promete ser para el infarto.

